Eclosión: empieza la andadura de la galería de arte El Punto Rojo

En el entresuelo de la calle Trinidad, a medio camino entre el Campus de la Merced y el Museo de Bellas Artes, hay un cartel nuevo, discreto, que lleva el nombre de El Punto Rojo. Al pulsar el timbre y subir por la estrecha escalera, detrás de una puerta blanca hay un breve pasillo que conduce a una sala amplia, cuadrada, donde aparecen los cuadros de pequeño y mediano formato que, en hilera, muestran un arte joven, dinámico; con figuras y rostros de mujer, paisajes, líneas abstractas y temas que van desde una cuchara que ocupa toda una columna, hasta el gato que, de pelaje blanco y gris, observa muy atento el libro que pisa.

Es Eclosión, la colectiva que, inaugurada el pasado 24 de marzo, ha sido el estreno de El Punto Rojo, un nuevo espacio de arte contemporáneo co-dirigido por Pedro Valera y Sofía Martínez, actual directora de la galería Léucade. Obras que, con un total de cuarenta artistas, abarcan pintura, escultura y fotografía; y forman la primera exposición de una galería que tiende la mano a los artistas jóvenes y busca ser, como Léucade, sede de eventos y actividades culturales de todo tipo.

No es la primera vez que Sofía Martínez y Pedro Valera realizan un proyecto de forma conjunta. “Él hizo Historia del Arte, como yo; aunque nos conocimos por algo que no tenía absolutamente nada que ver, que era el mundo de las bicis”, cuenta Sofía Martínez, desde la actual exposición de la sala superior de Léucade. Fue por casualidad, cuando visitó la tienda de ciclismo de la que Pedro Valera es propietario. “Hablando con él supe que era historiador del arte también, y empezamos hace unos años con los concursos de fotografía de bicicleta, aquí en la galería”, dice Sofía Martínez; y habla del concurso que organizaron durante varias ediciones, y donde los participantes debían, a modo de yincana, fotografiar su bicicleta en los lugares marcados en el plano de la ciudad que les era entregado, con varios premios para los ganadores.

El último proyecto ha sido El Punto Rojo, un espacio que combina una parte de galería de arte con otra de coworking, a modo de estudio de artista. Una nueva sala que puede interactuar con las ya presentes en Léucade, tanto en la zona principal como en el piso superior: “Siempre tenía la idea en mente de que existiera como una especia de itinerario de galerías en Murcia”, dice Sofía Martínez, y señala que, en este itinerario, se podrían organizar ciclos de exposiciones cada cierto tiempo, donde los espectadores pudieran seguir una ruta que los llevara de galería en galería. Una idea que, a pequeña escala, puede materializarse en estos dos espacios, Léucade y El Punto Rojo. “Además, como están las salas de exposiciones de la Universidad, y también el Museo de Bellas Artes, se queda ahí como esa ruta de esos cuatro sitios, todos a menos de cinco minutos andando; y me gustaba ese punto cultural, así todo tan centrado”, dice Sofía Martínez.

El nombre de la galería, El Punto Rojo, no es casual: “Es el punto que se pone cuando se vende una obra”, dice la galerista. “Le dimos muchísimas vueltas, y no sé, quizá es una manera de ser como muy optimistas, tal y como están las cosas ahora mismo en el mundo del arte. Era como una forma de querer atraer esas ventas partiendo ya directamente con un punto rojo”, dice Sofía Martínez. Una galería donde el punto rojo, de alguna manera, esté siempre presente.

La línea de la nueva galería se mantendrá cercana a la de Léucade, aunque con algunas diferencias; como el hecho de que Léucade suele optar por artistas figurativos, mientras que en Eclosión la abstracción aparece en algunas obras. “Sí es verdad que, por ejemplo, hay una obra allí que es medio abstracta, pero que en el fondo sí lo es; y tiene unos personajes muy realistas, que me gusta un montón esa mezcla, que es de Pablo Isidoro”, dice Sofía Martínez; y adelante que la siguiente exposición de El Punto Rojo, y la primera individual de esta galería será, precisamente, de este artista.

Una línea, por lo tanto, similar a la de Léucade, aunque con esa doble mirada que da el contar con dos galeristas en la dirección, y con una apuesta clara por artistas jóvenes: “Coincidimos muchísimo en los gustos, afortunadamente, y así no nos tenemos que pelear”, dice Sofía Martínez. “Pero sí que la idea es que aquella galería sea como más alternativa; quizá se apueste más por gente nueva y menos en consagrados”, concluye.

Eclosión, que reúne pintura, escultura y fotografía, está formada por una cuarentena de artistas de distintas disciplinas procedentes de Murcia, pero también de Madrid, Valencia, Granada, Málaga, Cádiz, Badajoz y otras provincias. “Y luego también de fuera de España. También hay de Italia, con Danilo Moroni”, dice Sofía Martínez, que pone de ejemplo a este artista italiano, que reside en Londres. Algunos de los artistas son ya habituales de la casa, mientras que otros entran en esta colectiva como nuevos fichajes y, al proceder de otras comunidades, tienen en muchos casos la oportunidad de conocer Murcia a raíz de la exposición.  “Lo genial de este tipo de exposiciones es también que hace que gente de fuera, gracia a la exposición, acabe conociendo nuestra ciudad. Y no sé, me encanta ese tipo de cosas; pensar que gracias a la exposición alguien más ha conocido esta ciudad”, dice Sofía Martínez.

Es el caso de Israel Narváez, el artista que firma la obra titulada #Dulzura, un hilograma sobre tablero de madera. “Él en concreto vino de Sevilla expresamente a ver la exposición, y nunca había estado en Murcia”, dice Sofía Martínez. “Él lo que ha hecho es un hilograma; una obra hecha con hilo”, cuenta la galerista, y explica que quien lo vea en una foto puede pensar, en un primer vistazo, que se trata de un dibujo; hasta que, al verlo con mayor atención, aprecie claramente que son púas clavadas y trazos hechos con hilo, sin dibujo previo. Una obra que, a la hora de catalogarla en la web, no estaba claro si debía incluirse en la categoría de pintura o en la de escultura. “Es súper curioso eso de ver los límites, o no límites, que puede tener el arte a la hora de encasillarlo. Es como una especie de híbrido, realmente”, dice Sofía Martínez.

Los galeristas no han dejado al azar el montaje, que ha servido en esta ocasión para realzar un detalle: “Hay una pared en la que, curiosamente, todas las obras que mandaron eran mujeres de espaldas, y entonces las he puesto juntas, para que se viera eso, un tema recurrente en gente que no se conoce de nada, en artistas que utilizan técnicas súper diferentes entre ellos, cada uno de un lugar distinto, y todos justo han mandado una mujer de espaldas”, cuenta Sofía Martínez sobre la selección de obras, cuatro en total, que pueden verse en la pared del fondo.

La colectiva ha estado precedida de otra exposición, Prefacio, inaugurada en la planta superior de Léucade el 15 de marzo, a una semana del estreno de El Punto Rojo. Una muestra que, también con pintura, escultura y fotografía, ha sido la presentación de El Punto Rojo, y ha reunido en sus paredes la obra de más de 20 artistas nacionales e internacionales. A excepción de Beatriz Quesada y Danilo Moroni, que tienen obra en las dos colectivas, la exposición está formada por artistas diferentes a los de Eclosión, pero en conexión con esta muestra. “A toda la gente que vino el día de la inauguración se le entregó un mapa”, dice Sofía Martínez. En él, cuenta la galerista, aparecían “los dos carteles, con todos los artistas de las dos exposiciones, y el mapa de cómo llegar desde aquí hasta la otra galería”, con uno de los caminos atravesando el mismo edificio de La Merced. Una manera de crear ese itinerario entre galerías, y de facilitar la visita a un nuevo local que, a diferencia de los espacios de arte que le preceden, está situado en un entresuelo.

“Quizá lo hemos puesto un poco difícil”, dice Sofía Martínez, porque, señala la galerista, parece que a la gente le cuesta animarse a entrar en galerías de arte, y que el nuevo espacio esté en un entresuelo puede no ser una ventaja. “Es como que cuesta más todavía, porque tienes que tocar un timbre, que te abran el portal, subir al entresuelo y pasar”, dice la co-directora de El Punto Rojo. “Es casi a modo de experimento, realmente: ver cómo funciona algo así, porque en Murcia todas las galerías que hay están a pie de calle. Entonces es diferente a todo”, dice Sofía Martínez, que señala, además, que no será obstáculo para quien verdaderamente esté interesado en el arte y quiera ver las obras.

“Este proyecto sale de las ganas de cambiar un poco y de evolucionar; de promover un poco el arte más joven, el dar la posibilidad a artistas más jóvenes para funcionar, y el tener algo diferente”, dice el co-director de la galería, Pedro Valera, desde la sala de El Punto Rojo. El proyecto, explica el galerista, busca hacer un espacio accesible a todos, donde el público no tenga miedo a que una galería pueda ser cara, y que sea también sede de eventos culturales relacionados con el arte, pero también con disciplinas de todo tipo, como el teatro o la música, que vendrá acompañada de la organización de diferentes conciertos. “Queremos que sea un espacio cercano, para que venga todo el mundo y se sientan cómodos aquí”, concluye Pedro Valera.

Eclosión, así como Prefacio, podrán visitarse en esa ruta que va de Léucade al El Punto Rojo hasta el 24 de abril. El siguiente paso para El Punto Rojo será la exposición de Pablo Isidoro, la primera individual de este espacio. Mientras tanto, Léucade renovará la obra de la sala permanente de Raúl Romero con ocasión del aniversario de su muerte, que será el 30 de abril; además de abrir una nueva sala permanente para la obra de Pablo Moreno Giménez. Además, para celebrar la semana del Día del Libro, la zona principal de Léucade mostrará a partir del 26 de abril Literatura Híbrida, una muestra donde podrá verse una selección de obras basadas en libros, poemarios y autores, acompañadas de los textos que las inspiran para formar así una obra completa.

Redactora y editora de El Visitante.

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